Tiempos de silencio y tiempos de palabras

“Es mejor ser rey de tu silencio que esclavo de tus palabras.”

(William Shakespeare)
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Hay tiempo para hablar y tiempo para callar.
Hay tiempo para soltar palabras, y hay tiempo para reflexionar y guardar silencio.
Muchas veces confundimos estar en silencio como signo de debilidad. Sin embargo, grandes cosas pueden surgir de un momento de silencio.
En la historia cristiana se relata que cuando todo estaba vacío, en absoluto silencio y en medio de ese gran abismo, Dios creo el mundo.
¿Acaso no te ha sucedido que hay días en las que necesitas encerrarte en una habitación o alejarte a un lugar desierto, estar en calma, quizás con una música suave de fondo para poder aclarar pensamientos?
En este mundo hay tiempo para pedir, hablar, gritar, pero también hay tiempo para estar en silencio y escuchar. Escuchar qué tiene el universo para darnos, escuchar lo más profundo de nuestro corazón, encontrarnos con nuestro Yo interior y clarificar metas y sueños.
Sólo así, podremos ser libres a través de la palabra. Porque a fin de cuentas, somos palabra.

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#Inspiración: Vuelta de hoja

#INSPIRACIÓN.

Leer. Leer y nutrirse de otros escritores.

Leer como si fuese lo único para hacer en esta vida.

Zambullirse en las palabras de otros

y encontrar en ellos nuestra propia escritura. 

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El otoño se va al igual que se marchan algunos trenes con pasajes de ida. Y como leí hace un tiempo: “Del otoño aprendí que las hojas se caen pero el árbol sigue en pie”. Y como parte de la vida, a veces hay que aprender a dar vuelta la hoja.

Sin embargo sigo escribiendo en el aire, dejando que los días vayan girando entre la brisa que se respira, entre las estrellas que pasan, entre las huellas que marcan, entre las manos que acarician, entre las miradas que no dejan de hablar.

Cada mañana al despertar, nos espera una hoja en blanco listo para llenar de palabras y sensaciones. De los sueños que acabamos de tener estando dormidos y de los sueños que esperamos hacer realidad estando despiertos.

Hay que aprender a dar una vuelta de hoja como aquel que aprende a doblar en las esquinas. Esas esquinas de azar y misterio. Esas esquinas de amores y soledad. Donde las hojas escritas se llenan de historias de sonrisas, de lágrimas, de abrazos de bienvenidas y de besos de despedidas. Y son esas personas que se acercan a la distancia o se alejan estando junto a nosotros, las que nos “obligan” a dar vuelta la hoja, ya sea para darle un punto final al pasado que acaba de pasar, o comenzar con Mayúscula y el corazón en la mano, una historia de nunca acabar.

Dar vuelta la hoja es para valientes que se animan a surfear sobre olas nuevas, que pueden cambiar al paso sin tropezar sobre la misma piedra, que saben dejar de arrastrar los pies para comenzar a desplegar las alas, que miran los nuevos caminos con los ojos del alma, que llevan un deseo sin pedir en el bolsillo.

Una vuelta de hoja, a veces tan necesaria como un toque de campana, como un giro de tuerca, como un borrón y cuenta nueva. Una vuelta de hoja como una flor de primavera, como una nube pasajera, como una canción nueva sonando en la radio.

Una vuelta de hoja para continuar con el libro de autores ajenos o de mano propia. Porque escribir es un desahogo para el alma atrapada en un rincón de nuestros miedos. Es la medicina de uso libre que nos deja desnudos y en libertad. Es la cura para los dolores graves y los amores agudos.

Tantas veces la cigarra sobrevivió a sus propias guerras, tantas veces el gato gastó algunas de sus vidas, tantas veces el lobo se confundió de caperucitas para terminar con el corazón desafinado, tantas veces la hormiga se voló por los aires al cargar la hoja que estábamos dando vuelta.

Historias rotas como los zapatos que ya no van a ninguna parte, y de pronto te vuelvo a ver, tan hermosa como siempre. Entonces mi mente (y mi cuerpo) se invade de los recuerdos de tus besos de sabores infinitos, de tus abrazos abrasadores, de tus caricias recorriendo mi alma, del amor que espera sin desesperar. Y entonces te veo y me dispongo a escribir una nueva historia para nosotros dos.


Escritor invitado: Gaston Peret, escritor y poeta argentino.

Contacto: www.facebook.com/perseguidor.letras